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Pablo Martinez Catalán - Presidente de la Federación Melillense de Tenis
Ayer España y todos los aficioados al tenis de nuestro país, vivieron un momento épico al conseguirse, no sólo, ganar la Copa Davis, que con esta ya van tres, sino por el hecho de que por primera vez se consigue esto fuera de nuestro país. Al equipo español siempre se le ha acusado de ser muy competitivo cuando juega en casa, en su “bien amada” superficie de tierra batida, pero de ser fácil de doblegar fuera de casa en superficies más rápidas, como el cemento o la resina. En definitiva, todo un hito, que demuestra que ya no sólo tenemos muchos jugadores entre los mejores del mundo, por ejemplo tenemos 7 jugadores entre los 50 primeros, algo realmente difícil en este competitivo deporte. Y entre estos jugadores hoy quiero hacer una mención especial a uno de ellos, a Feliciano López, sin lugar a dudas el gran héroe de la última eliminatoria de Copa Davis. Y quiero hacerle una mención especial por varias razones. En primer lugar porque lleva varios años entre los mejores, es decir, entre los cincuenta mejores del mundo, actualmente esta el 31, aunque para un país como el nuestro acostumbrado a situar siempre algún jugador entre los diez mejores, este hecho ha pasado un poco desapercibido o , cuanto menos, se ha valorado poco.
Y en segundo lugar, porque nació “tenísticamente” en nuestra Ciudad y aquí se formó en la etapa más importante de un deportista, que es cuando aprende los golpes sobre los que tendrá que evolucionar con el tiempo, cuando comienza a desarrollar su sentido de como jugar los puntos y los partidos, y cuando desarrolla su amor por el deporte, algo imprescindible para asumir los sinsabores y sufrimientos que acompañan a todo deportista profesional a lo largo de su dura trayectoria. De hecho nació en Toledo, pero desde poco después de nacer ya se trasladó a nuestra Ciudad, y aquí permaneció hasta los trece años, incluso hay quien dice que en aquella fecha su familia ya estaba viviendo en nuestra Ciudad, pues su padre era militar y estaba destinado en Melilla, y que su madre fue a Toledo para dar a luz con su familia. No obstante este hecho no es muy significativo, si que es destacable que nuestra Ciudad fue su cuna en este deporte, aunque desgraciadamente no sea algo muy conocido. Yo conocí a Feliciano con ocho años, cuando llegué a Melilla, y tuve la suerte de entrenarlo durante varios años. En aquel entonces ya apuntaba maneras, sobre todo por su excepcional condición física, que le permitía destacar también en otros deportes como la natación y el fútbol. En aquella época la Hípica era un importante centro de tenis, en donde para practicar este deporte había que guardar colas interminables para reservar las pistas. Gran parte de la culpa del excelente estado de salud que tenía este deporte en aquella época y lugar lo tuvo un gran aficionado a este deporte, el que entonces era Coronel de Estado Mayor, José Luis Gómez Ezquerro, al que le guardo un cariño infinito y al que el tenis melillense le tendrá siempre un grato recuerdo por lo mucho que hizo por este deporte en nuestra Ciudad. Feliciano se benefició en nuestra ciudad del trabajo de muchas personas, que en aquella época aportaban su granito de arena a este deporte, algunos muy conocidos que ya no están en activo en este deporte como José Luis Tejada, José Guerrero, José Gil Cucalon, y otros que todavía están en activo como Francisco Javaloy, Carlos Gamez y el que suscribe, Pablo Martínez, aunque seguro que me dejo alguno. En aquella época, Juan Oña, presidía la entonces Delegación Territorial, y también puede sentirse satisfecho de haber propiciado el éxito de este, para nosotros, melillense. Hasta quiero recordar a su compañero de entrenamiento, Ricardo Aragonés, hoy uno de los mejores jugadores de padel de nuestra Ciudad, que también colaboró con sus sesiones de trabajo conjunto, a que el joven Feliciano se abriera paso en el mundo del Tenis. El mismo año que salió de nuestra Ciudad, al salir destinado su padre a Madrid, triunfó en el Campeonato de España Alevín, quedando finalista, y dos años después ya era un firma apuesta para el famoso Centro de Alto Rendimiento de San Cugat, en donde desarrollaría su carrera deportiva. Y desde entonces hasta hoy, en el que todos nosotros queremos felicitar a Feliciano por su gran éxito, creo que nuestra Ciudad y todos los que convivimos con el en aquellos años podemos estar contentos, y tan sólo nos queda la pena que desde hace años lleva buscando un hueco en su apretada agenda profesional para volver a los que fue su casa por más de diez años, algo que su hermano “Viti” y el resto de familia ha hecho en varias ocasiones, y su padre prácticamente todos los años, pero que desafortunadamente todavía no ha sido posible encontrar la oportunidad. |